“El silencio te acercará a aquel fruto que la lengua es incapaz de interpretar para ti.”
Isaac de Nínive

Silencio


Así como del fondo de la música
brota una nota
que mientras vibra crece y se adelgaza
hasta que en otra música enmudece,
brota del fondo del silencio
otro silencio, aguda torre, espada,
y sube y crece y nos suspende
y mientras sube caen
recuerdos, esperanzas,
las pequeñas mentiras y las grandes,
y queremos gritar y en la garganta
se desvanece el grito:
desembocamos al silencio
en donde los silencios enmudecen.

(OCTAVIO PAZ)

"El silencio no es la ausencia de ruido, sino la ausencia de ego"

Xavier Melloni,, antropólogo, teólogo y eremita en la Cova de Sant Ignasi de Manresa

Tengo 53 años: sin la experiencia de Dios no tendrían sentido. Nací en Barcelona. Casado con la vida. ¿Hijos? Hay muchas maneras de engendrar. La política debe conjugar lo imposible. Un poco de ciencia te hace ateo; mucha ciencia te hace creyente. El místico experimenta lo que la ciencia demostrará

(Entrevista para La Vanguardia)

(...)
-El silencio no es la ausencia de ruido, sino la ausencia de ego. En los colegios laicos más avanzados del planeta se practica la meditación. Es un indicio esperanzador de que todos convergemos hacia un nuevo estadio.
-Deme un consejo para Semana Santa.
-Póngase una alarma y deténgase cada hora en ese silencio del ego. Deje que irrumpa el momento en toda su densidad en su conciencia. Pase así de ser mero okupa del espacio y el tiempo a integrarse en ellos. Y vivirá más. Cada instante es irrepetible: repítalo cada hora.
-¡Magnífico! ¿Alguna otra sugerencia?
-Renuncie a algo. La renuncia no quita; la renuncia da. Da libertad. Experiméntela. Libérese de algo de lo que cree depender.
-¿Librarme de algo que necesito?
-Progresará: el narcisismo y la adicción son estancamientos, fijaciones. Cuando los supere tendrá una autoestima sana. El siguiente paso es convertirla en realización y después en trascendencia. Es un proceso de superación personal –ontogénesis– que luego se repite –filogénesis– en toda la especie.
-¿De verdad cree que progresamos?
-Como las personas, los pueblos y las religiones también se estancan en el narcisismo. Para superarlo, deben morir en ese estadio primario y reaparecer en uno superior.
-¿Cómo?
-Las palabras condensan significado y energía: designan el mundo, pero también capturan cuanto designan, lo encierran. Por eso, hasta que sustituyes una palabra por otra, no puedes percibir el mundo de otro modo: no progresas. Para llegar al mar de la nueva conciencia, tal vez el río de cada religión deba perder su nombre. Y adoptar el nuevo.
-¿Qué nueva fase?
-Hoy los humanos entre fases de progreso estamos entre el miedo a esa evolución espiritual y la audacia de la ciencia. En ciencia sí hemos sido audaces hasta trascender la materia y llegar a la energía.
-Usted dice que ya lo hacían los místicos.
-Los místicos experimentaban por vía espiritual lo que después la ciencia recorrería con la razón empírica en el laboratorio. Sentían la energía que luego demostraría la física.
-Visionarios de la energía del universo.
-La mística sólo anticipaba el camino de la ciencia. Por eso, un poco de ciencia te hace ateo, mucha ciencia te hace creyente. Las religiones orientales son la aceptación del ya es, y las occidentales añaden su rebeldía profética: la ascensión hacia lo que todavía no es.
-¿Y hacía dónde vamos?
-Vamos a la síntesis de las religiones. Y digo síntesis, porque es la superación de lo anterior con una unión armónica, y no sincretismo, que es su degradación en la mezcla.
(...)

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El arte de la meditación desde una cepa cristiana


"EL ARTE DE CALLAR"

PRINCIPIOS NECESARIOS PARA CALLAR

1. Sólo se debe dejar de callar cuando se tiene algo que decir más valioso que el 
silencio.
2. Hay un tiempo para callar, igual que hay un tiempo para hablar.
3. El tiempo de callar debe ser el primero cronológicamente; y nunca se sabrá hablar bien si antes no se ha aprendido a callar.
4. No hay menos debilidad o imprudencia en callar cuando uno está obligado a hablar que ligereza e indiscreción en hablar cuando se debe callar.
5. Es cierto que, en líneas generales, se arriesga menos callando que hablando.
6. El hombre nunca es más dueño de sí que en el silencio: cuando habla parece, por así decir, derramarse y disiparse por el discurso, de forma que pertenece menos a sí mismo que a los demás.
7. Cuando se tiene algo importante que decir, debe prestársele una atención particular: hay que decírsela a uno mismo, y, tras esta precaución, repetírsela, no vaya a ser que haya motivo para arrepentirse cuando uno ya no sea dueño de retener lo que ha declarado.
8. Si se trata de guardar un secreto, nunca calla uno bastante; el silencio es entonces una de esas cosas en las que de ordinario no hay exceso que temer.

9. La reserva necesaria para guardar bien silencio en la conducta ordinaria de la 
vida no es una virtud menor que la habilidad y el cuidado en hablar bien; y no hay más mérito en explicar lo que uno sabe que en callar bien sobre lo que se ignora. A veces el silencio del prudente vale más que el razonamiento del filósofo; el silencio del primero es una lección para los impertinentes y una corrección para los culpables.
10. A veces el silencio hace las veces de sabiduría en un hombre limitado, y de capacidad en un ignorante.
11. Por naturaleza nos inclinamos a creer que un hombre que habla muy poco no es un gran genio, y que otro que habla demasiado es un hombre aturdido o un loco. Más vale pasar por no ser un genio de primer orden, permaneciendo a menudo en silencio, que por un loco, dejándose arrastrar por el prurito de hablar demasiado.
12. Es propio de un hombre valiente hablar poco y realizar grandes hechos. Es de un hombre de sentido común hablar poco y decir siempre cosas razonables.
13. Por más inclinación que tengamos al silencio, siempre hay que desconfiar de uno mismo; y, si tuviésemos demasiado deseo de decir algo, a menudo eso mismo sería motivo suficiente para decidirse a no decirlo.
14. El silencio es necesario en muchas ocasiones, pero siempre hay que ser sincero; se pueden retener algunos pensamientos, pero no debe disfrazarse ninguno. Hay formas de callar sin cerrar el corazón; de ser discreto, sin ser sombrío y taciturno; de ocultar algunas verdades, sin cubrirlas de mentiras.

"EL ARTE DE CALLAR"
Abate Dinouart

Extraido de la página CULTURAMAS,  Joseph Dinouart: “Sobre el arte de callar y el silencio”
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El silencio ignorado


El niño mudo


El niño busca su voz.
(La tenía el rey de los grillos.)
En una gota de agua
buscaba su voz el niño.
No la quiero para hablar;
me haré con ella un anillo
que llevará mi silencio
en su dedo pequeñito.
En una gota de agua
buscaba su voz el niño.
(La voz cautiva, a lo lejos,
se ponía un traje de grillo.)


Federico García Lorca

El sur "A mi silencio, él respondía con el suyo"


Nati Cañada





"Virgen del Silencio"
Oleo de Nati Cañada

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El silencio que conduce a Dios


Silencio significa ir más allá de las palabras y de los pensamientos. ¿Qué hay de erróneo en las palabras y en los pensamientos? Que son limitados. Dios no es como decimos que es; nada de lo que imaginamos o pensamos. Eso es lo que tienen de erróneo las palabras y los pensamientos. La mayoría de las personas permanecen presas en las imágenes que han hecho de Dios. Éste es el mayor obstáculo para llegar a Él. ¿Le gustaría experimentar el silencio del que hablo? El primer paso es comprender. ¿Comprender qué? Entender que Dios no tiene nada que ver con la idea que tenía de Él. En la India hay muchas rosas. Supongan que no he sentido nunca en mi vida el olor de una rosa. Pregunto cómo es el perfume de una rosa. ¿Podrían describírmelo? Si usted no puede describir una cosa simple como el perfume de una rosa, ¿cómo podría alguien describir una experiencia de Dios? Todas las palabras son inadecuadas. Dios está absolutamente más allá. Eso es lo erróneo de las palabras


"Caminar sobre las aguas"
Anthony de Mello

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Desde lo informe


Un dulce llanto espeso,
una delicia informe,
materia que me envuelve y sofoca magnolias,
suave silencio oscuro,
aliento largo y blando.

Las caricias se espesan
(me derramo por ellas),
y voy por el jardín secreto, murmurando,
y, al tocarte, me asombro de que tengas un cuerpo,
y al alzar la cabeza,
las estrellas me asustan con su dura fijeza.

{Gabriel Celaya}

Aprender a ser. La aportación del silencio a los procesos de desarrollo humano




Pentti Sammallahti







Pentti Sammallahti 
se describe como un vagabundo al que le gusta la naturaleza del gran norte, el silencio, el frío, y el mar.






El sonido del silencio – cuento Sufi

Un día, mientras permanecía inmóvil como siempre en el mismo sitio, un maestro vio aparecer en el horizonte una especie de bola de polvo. Aquella bola se hizo más y más grande y el sheik pronto reconoció a un hombre que se le acercaba corriendo y levantaba una enorme polvareda.
El hombre, que era joven, llegó hasta el maestro y se postró ante él.
- ¿Qué quieres?
El joven le contestó:
- Maestro, he venido desde lejos a oírte tocar el arpa sin cuerdas.
- Como quieras – le dijo el maestro.
El santo hombre no varió su postura lo más mínimo. No cogió ningún instrumento, no hizo nada. El maestro y el freviente discípulo permanecieron inmóviles. Tras tres días, el joven dejó percibir, quizá por un gesto, una inclinación o un carraspeo, un incipinte cansancio.
- ¿Qué te pasa? – preguntó el maestro.
El joven dudó un poco. Comenzó a balbucear algunas palabras. Para poder ayudarlo, el maestro preguntó:
- ¿No has oído nada?
- No – contestó el joven con voz culpable.
- Entonces, ¿por qué no me has pedido que tocase más fuerte?
Maestro: el sonido está dentro de nosotros, en nuestro corazón. Es cuestión de saber escucharlo.
Cuento del libro “Cuentos Sufis, la filosofía de lo simple” de Omar Kurdi y Pedro Palao Pons


Del blog " ". 
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Encontrar a Dios en el silencio



¿Qué efectos produce el silencio sobre tu cerebro?

LA NEUROCIENCIA DEL SILENCIO EN LA ERA DEL RUIDO

El estudio seminal en la la literatura en este sentido fue realizado en 2005 por Luciano Bernardi, médico y músico, una combinación poco común pero ciertamente fascinante que nos remite quizás hasta Marsilio Ficino e incluso Pitágoras, quienes utilizaban la música como medicina. Bernardi no estaba estudiando per se los efectos del silencio sino de la música, pero de aquí, de los intervalos y de los interespacios de la música, la neurofisiología del silencio se empezó a revelar.
Bernardi y sus colegas notaron que espacios de silencio intercalados al azar tenían un efecto considerable en el ritmo cardíaco, la respiración y los registros cerebrovasculares de los sujetos del estudio, expuestos al sonido. Descubrieron que pausas de 2 minutos eran mucho más relajantes que “música relajante” o que el silencio continuo. Una relajación que se correlaciona con menores riesgos de problemas cardiovasculares. El estudio sugiere que el silencio es agudizado por los contrastes. “Tal vez el estímulo es algo que concentra la atención de la mente en una dirección, de tal forma que cuando no hay nada que siga estimulando, entonces tienes una relajación más profunda”, dice Bernardi. Al parecer el silencio sólo existe en relación al sonido, como la oscuridad con la luz o quizás también como el vacío que en realidad es una plétora de energía creativa en potencia. Tal vez el “silencio” esté compuesto de una graduación casi infinita de sonidos inaudibles cada vez más sutiles, como los infrasonidos que pueden emitir algunos cetáceos o como los sonidos siderales que míticamente escuchaban los filósofos pitagóricos –aunque hoy sabemos que en el espacio, sin atmósferas, no se producen sonidos, quizás haya algo más allá de lo que nuestros aparatos pueden captar de la misma forma que existe “energía oscura” u otros fenómenos misterioso para la física. Tal vez necesitemos también un tercer oído para detectar la paleta mística del sonido. Todo esto para hacer una apología y una oda al silencio como un continente aún inexplorado, inagotable, que siempre invita a un reino más profundo y espiritualmente liviano.


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Las conclusiones de Bernardi, que “una pausa en la música induce una relajación mayor a la precedente exposición a la música”, lo cual indica que tal vez el placer de la música viene de “una alteración controlada entre la estimulación y la relajación”, nos recuerdan la famosa frase de Mozart de que “la música no está en las notas sino en el silencio entre ellas” o de nuevo a Pitágoras, una figura inescapable cuando en estos lares: “hay música en el espaciado de las esferas, hay geometría en el zumbido de las cuerdas” (Pitagóras, quien, debemos recordar, fue uno de los primeros grandes entusiastas del silencio, haciendo obligatorio 5 años de silencio total antes de recibir su doctrina)… El intervalo, la ausencia y la memoria del sonido, como su ligera estela etérea, es lo que hace que la percepción se expanda y se contraiga y tome vuelo como la inhalación y la expiración y su oscilación entre un estado de plenitud y vacío.
Otro estudio, citado por Gross, de la Universidad de Duke, mostró que ratones expuestos, en alto contraste con sus hábitos, a 2 horas de silencio empezaron a desarrollar nuevas neuronas, lo que se conoce como neurogénesis. Los investigadores teorizan que esto podría ser debido a que el cerebro entra en un estado de alerta de alta sensibilidad cuando se produce el silencio, ya que no estamos acostumbrados a él. De alguna manera el silencio se convierte en un medio ambiente enriquecido, paradójicamente estimulante para el crecimiento neural. Ten en cuenta que ese silencio profundo que experimentas meditando, cuando las células de tu cerebro cobran una cristalina amplitud, podría ser el sonido del nacimiento de nuevas neuronas y constelaciones sinápticas. 
Todo esto, también, para invitar a una revaloración activa del silencio, el cual, entre más ruido, más precioso y vital debemos de considerar. Pensar en él como la más delicada vasija de porcelana, porque cualquier silencio es roto por el menor sonido discordante. Y cualquier conciencia que logra mantener la llama del silencio alimenta a las demás, con una frecuencia armónica, como las calmas ondas de un tranquilo lago en una montaña en primavera. El silencio es el bastión estructural de la armonía del ser, flotando en el espacio como una flor de loto o como el árbol cabalista cuyas raíces son los astros. En ese sentido, se puede concebir una especie de profesión o pasatiempo de guardianes y hacedores del silencio –un nuevo silencio como nutrimento; quizás como aquellas personas que en las ceremonias mantienen el espacio creando un perímetro invisible y atendiendo a las posibles irrupciones de fuerzas externas. Guardar tu propio silencio como un acto de caridad para no generar ruidos innecesarios y contaminar el ambiente, porque tal vez alguien, en el diamante del silencio, pueda estar por escuchar la música de las esferas y encontrar la paz que da el entendimiento. 

Extraido de la web "Pijamasurf"
Para leer el artículo completo, clicar aqui

Para leer el artículo de la página web "Nautilus", sobre este tema (en inglés) clicar aqui

El silencio por Pablo D'Ors




El misterio del silencio y la vía mística


NUESTRA RELACIÓN PARADÓJICA CON EL SILENCIO HIZO QUE PRIMERO LO BORRÁRAMOS DE NUESTRAS VIDAS, LLENANDO EL MUNDO DE RUIDOSOS OBJETOS, PARA LUEGO DESEARLO COMO LA SOLUCIÓN A NUESTRO MALESTAR; ESTE IMPULSO DE BUSCAR EL SILENCIO, SU EXCLUSIVA DIMENSIÓN, ESCONDE TAMBIÉN UNA SED MÍSTICA.

Nuestra cultura tiene una relación paradójica con el silencio. Por un lado, lo hemos identificado con la divinidad o con lo místico (lo más valioso de lo inmaterial), ya sea como una cualidad de lo divino o como una estructura o una dimensión que permite lo místico —o al menos esa paz que nos brinda entendimiento. Por otro lado, hemos manifestado un consistente pánico hacia el silencio y el vacío, llenando el espacio de ruido y cosas innecesarias en un abigarrado impulso barroco que puede leerse como una forma de escapar del presente y de la inmanencia del ser.
El auge de la espiritualidad occidental, remezlcando tradiciones orientales, se sustenta en la idea de que es necesario encontrar el silencio para poder recibir visiones significativas, para aquietar la mente y poder escuchar la voz interna y encontrar el equilibrio que trae la sabiduría —más allá del mundanal ruido. Creemos que al acercarnos al silencio —aunque este sea ya una abstracción, un reciclaje metafísico o una utopía— nos acercamos a una región sagrada, donde el ser yace prístino, incontaminado en una especie de eternidad. Hay en el silencio algo como una nostalgia del principio del mundo. Existe incrustada en nuestra psique la noción arquetípica de que el origen es superior al devenir de una cosa —acaso apuntalada en el hecho de que lo inmanifiesto cuenta con un potencial relativamente ilimitado— y que el tiempo va despojando a las cosas de su pureza. El Tao, nos dicen, “es como un bloque de madera sin tallar”.

De la web "Centro Nagual" 
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Takeshi Shikama












Takeshi Shikama
De sus múltiples series "Silent respirations of Forests"

Para ver su página web, clicar AQUI
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“Si tenéis la paciencia de seguirme, descubriréis que hay un sonido tan sutil que nada vive entre este sonido y el silencio’” 
Helen Keller


La mística de los ojos abiertos

Cultivar la mirada interior para disponer la mirada exterior
Antes de referirme a lo que conviene mirar, me gustaría aclarar que el cerrar los ojos de la práctica meditativa es para abrir el ojo interior. El caer de los párpados indica el necesario apartamiento de la inmediatez para poder mirar la realidad con mayor perspectiva. Es inadecuada la comparación que se hace a veces entre Cristo muriendo en la cruz con los ojos y brazos abiertos ante el dolor del mundo y el Buda con los ojos cerrados y meditando como si se quisiera evadir del sufrimiento y del mundo. En verdad, son dos modos de estar presentes en y para el mundo: uno solidarizándose con el dolor y clamando junto con los que sufren, mientras que el otro enseña a transformarlo mediante el estado meditativo. El episodio del Éxodo en el que Moisés ora desde lo alto con las manos extendidas mientras Josué lucha en el llano (Ex 17,8-12) es otra expresión de cómo esos dos modos de estar presente son necesarios y que es importante saber cuándo es tiempo para cada uno: estar codo a codo en la trinchera y tomar distancia para poder mirar con perspectiva.
Hace algunos años un compañero jesuita que llevaba mucho tiempo en el altiplano boliviano entre los aymaras me comunicó una experiencia que vale la pena transmitir. Una mañana se acercó a uno de los poblados para consultar con uno de los ancianos un asunto de importancia. Le dijeron que don Genaro estaba ausente pero que regresaría más tarde. Al cabo de unas horas, mi compañero volvió a preguntar por él y le dijeron que todavía no había regresado. Volvió por tercera vez al final del día, pero todavía no había llegado. Mi compañero preguntó esta vez con impaciencia:
– ¿Se puede saber dónde está?
Uno de los ancianos que estaba presente le indicó con el dedo una pequeña figura blanca en lo alto de un cerro.
– Ahí está don Genaro.
– ¿Y qué está haciendo?
– Está llenándose de luz.
Difícilmente podría decirse mejor lo que está en juego: llenarse de luz para iluminar con esa luz la realidad que se ve. ¿Qué es lo que ven unos ojos abiertos por la experiencia interior? Perciben Presencia donde la mirada ordinaria sólo vive la ausencia y captan la interconexión de todo donde la mirada ordinaria sólo ve fragmentación y caos. En lenguaje más clásico, se “ve a Dios en todas las cosas y a todas las cosas en Dios”. Esta fue precisamente una de las experiencias que tuvo Teresa de Jesús al inicio de su conversión. Explica ella misma en su autobiografía: “Estando una vez en oración, se me presentó en breve, sin ver cosa formada, mas fue una representación con toda claridad, cómo se ven en Dios todas las cosas y cómo las tiene todas en sí. Saber escribir esto, yo no lo sé, mas quedó muy imprimido en mi alma. Es una de las mercedes que el Señor me ha hecho y de las que más me ha hecho confundir y avergonzar, acordándome de los pecados que he hecho. Creo que si el Señor fuera servido viera esto en otro tiempo y si lo viesen los que le ofenden, que no tendrían corazón ni atrevimiento para hacerlo” (Vida, 40,9).
"La mística de los ojos abiertos" (Javier Melloni)
De la web "ÉXODO. Plataforma de peticiones para el empoderamiento ciudadano"
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música callada








los días se inclinan hacia el estruendo
y lloro

no aprendí a cuidar de mi silencio

anticipé la cicatriz a la desgarradura
tergiversé mi voz para acercarla a la nieve
pero todo era rompiente

olvidé que llevo por nombre el grito primero del sol
cuando despierta y descubre
que seguimos estando tan lejos, tan cansados



"a grieta" (Alba Ceres Rodrigo)




an almost silent life













Que Dios te conceda experimentar aquello que es engendrado por el silencio

Isaac de Nínive


LA SABIDURÍA DEL SILENCIO INTERNO


Habla simplemente cuando sea necesario.
Piensa lo que vas a decir antes de abrir la boca.
Sé breve y preciso ya que cada vez que dejas salir una palabra, dejas salir al mismo tiempo una parte de tu chi.

De esta manera aprenderás a desarrollar el arte de hablar sin perder energía.
Nunca hagas promesas que no puedas cumplir.
No te quejes y no utilices en tu vocabulario palabras que proyecten imágenes negativas porque se producirá alrededor de ti todo lo que has fabricado con tus palabras cargadas de chi.


Si no tienes nada bueno, verdadero y útil qué decir,es mejor quedarse callado y no decir nada.
Aprende a ser como un espejo: Escucha y refleja la energía.

El universo mismo es el mejor ejemplo de un espejo que la naturaleza nos ha dado, porque el universo acepta sin condiciones nuestros pensamientos, nuestras emociones, nuestras palabras, nuestras acciones y nos envía el reflejo de nuestra propia energía bajo la forma de las diferentes circunstancias que se presentan en nuestra vida.
Si te identificas con el éxito, tendrás éxito.
Si te identificas con el fracaso, tendrás fracasos.

Así podemos observar que las circunstancias que vivimos son simplemente manifestaciones externas del contenido de nuestra habladuría interna.
Aprende a ser como el universo, escuchando y reflejando la energía sin emociones densas y sin prejuicios.
Porque siendo como un espejo sin emociones aprendemos a hablar de otra manera.

Con el poder mental tranquilo y en silencio, sin darle oportunidad de imponerse con sus opiniones personales y evitando que tenga reacciones emocionales excesivas, simplemente permite una comunicación sincera y fluida.
No te des mucha importancia, y sé humilde, pues cuanto más te muestras superior, inteligente y prepotente, más te vuelves prisionero de tu propia imagen y vives en un mundo de tensión e ilusiones.

Sé discreto, preserva tu vida íntima, de esta manera te liberas de la opinión de los otros y llevarás una vida tranquila volviéndote invisible, misterioso, indefinible, insondable como el Tao.
No compitas con los demás, vuélvete como la tierra que nos nutre, que nos da lo que necesitamos.

Ayuda a los otros a percibir sus cualidades, a percibir sus virtudes, a brillar.
El espíritu competitivo hace que crezca el ego y crea conflictos inevitablemente.

Ten confianza en ti mismo, preserva tu paz interna evitando entrar en la provocación y en las trampas de los otros.
No te comprometas fácilmente.
Si actúas de manera precipitada sin tomar conciencia profunda de la situación, te vas a crear complicaciones

La gente no tiene confianza en aquellos que muy fácilmente dicen "sí", porque saben que ese famoso "sí" no es sólido y le falta valor.

Toma un momento de silencio interno para considerar todo lo que se presenta y toma tu decisión después.
Así desarrollarás la confianza en ti mismo y la sabiduría.
Si realmente hay algo que no sabes, o no tienes la respuesta a la pregunta que te han hecho, acéptalo.

El hecho de no saber es muy incómodo para el ego porque le gusta saber todo, siempre tener razóny siempre dar su opinión muy personal.

En realidad el ego no sabe nada, simplemente hace creer que sabe.
Evita el hecho de juzgar y de criticar, el Tao es imparcial y sin juicios, no critica a la gente, tiene una compasión infinita y no conoce la dualidad.
Cada vez que juzgas a alguien lo único que haces es expresar tu opinión muy personal y es una pérdida de energía, es puro ruido.
Juzgar es una manera de esconder sus propias debilidades.

El sabio tolera todo y no dirá ni una palabra.Recuerda que todo lo que te molesta de los otros es una proyección de todo lo que todavía no has resulto de ti mismo
Deja que cada quien resuelva sus propios problemas y concentra tu energía en tu propia vida.
Ocúpate de ti mismo, no te defiendas.
Cuando tratas de defenderte en realidad estás dándole demasiada importancia a las palabras de los otrosy le das más fuerza a su agresión.

Si aceptas el no defenderte estás mostrando que las opiniones de los demás no te afectan, que son simplemente opiniones y que no necesitas convencer a los otros para ser feliz.
Tu silencio interno te vuelve impasible.
Haz regularmente un ayuno de la palabra para volver a educar al ego que tiene la mala costumbre de hablar todo el tiempo

Practica el arte de no hablar.
Toma un día a la semana para abstenerte de hablar.
O por lo menos algunas horas en el día según lo permita tu organización personal.
Este es un ejercicio excelente para conocer y aprender el universo del Tao ilimitado en lugar de tratar de explicar con las palabras qué es el Tao.
Progresivamente desarrollarás el arte de hablar sin hablar y tu verdadera naturaleza interna reemplazará tu personalidad artificial, dejando aparecer la luz de tu corazón y el poder de la sabiduría del silencio.

Gracias a esta fuerza atraerás hacia ti todo lo que necesitas para realizarte y liberarte completamente.
Pero hay que tener cuidado de que el ego no se inmiscuya.
El poder permanece cuando el ego se queda tranquilo y en silencio.
Si tu ego se impone y abusa de este poder el mismo poder se convertirá en un veneno, y todo tu ser se envenenará rápidamente.
Quédate en silencio, cultiva tu propio poder interno.

Respeta la vida de los demás y de todo lo que existe en el mundo.
No trates de forzar, manipular y controlar a los otros.
Conviértete en tu propio maestro y deja a los demás ser lo que son, o lo que tienen la capacidad de ser.


Texto Taoista
Extraido de "El Principio de la Materia" (página extinta de Facebook)

El arte de la meditación: la aventura del silencio interior - Pablo D'Ors

Los ruidos suaves


(...) Mi familia aguardaba en la estación y yo deseaba llegar a casa para sumergirme en el calor de la cocina y de sus voces. Cruzando el puente, aún empapado por un sueño casi imposible, construí un recuerdo en el que comienzo a escuchar un sonido de la infancia, muchos sonidos que no se pueden entender y que sobre todo ofrecen algo parecido a la confianza: todo está en su sitio. 

Es una de las experiencias más silenciosas que recuerdo.

Tal vez la palabra silenciosa sea demasiado ambigua, pero sí, era el mismo silencio que nos permite descansar cuando se escucha una voz, en la otra habitación, que habla con la calma de una conversación desinteresada, tranquila. Es posible que sean las palabras de la infancia, mejor dicho, los sonidos que aún no son palabras y que nos arrullan, nos protegen y nos llevan directos hacia donde desea quien los emite. Cuidar a alguien con murmullos es uno de los secretos más difíciles de explicar. En realidad esa es la primera y casi única música: desprovista de texto, sin notas ni partitura, solo la improvisación. (...)


Extraido del blog "Los lugares y los días"

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"Pedagogía del silencio"

(...)
El silencio es, pues, completamente necesario, para contemplar la
realidad en sus diferentes niveles y estadios. Contemplar quiere decir sentarse,
abrirse al mundo y observarlo atentamente con los ojos interiores. Contemplar
no significa sólo mirar atentamente la realidad, sino distanciarse y fijarla en la
retina del espíritu. Implica un doble movimiento: en primer lugar, de
distanciamiento, tal como lo entiende M. Scheler, y, en segundo lugar, de
impregnación de lo real en el espíritu del individuo.

 La contemplación, como dice acertadamente Aristóteles, es el preludio
de la filosofía, es el principio del ejercicio filosófico. Filosofar significa describir la
realidad en su intimidad y máxima profundidad, en su verticalidad diría Ortega.
Para poder adentrarse en los angostos escondrijos del ente real, hay que
adoptar una actitud de silencio, de atención, de contemplación total.

 Por tanto, la primera gran lección del silencio es la contemplación. Esta
contemplación puede enfocarse en muchos campos y direcciones. Puede
tratarse de una autocontemplación o de una contemplación natural o incluso de
una contemplación divina. En cualquier caso, la contemplación sólo es posible
en un clima de silencio interior y exterior. En plena agitación resulta absurdo
proponerse el acto contemplativo.

 El proceso de autocontemplación ya lo hemos expresado germinalmente
más arriba. Es el proceso a través del cual el actor se convierte en su propio
espectador. Este proceso implica una duplicación del yo y posibilita el
conocimiento personal por medio de la interiorización. En último extremo, la
autocontemplación desemboca en el inmenso interrogante de la identidad
personal.

(...)

"Pedagogía del silencio"   Francesc Torralba Roselló 
Para leer el artículo completo, clicar aqui


Práctica meditativa

(...)
Cuando reparas en algo, dejas de arrojarte al todo.
Para venir a poseerlo todo, no quieras poseer algo en nada.
Para venir a serlo todo, no quieras ser algo en nada.
Para venir a saberlo todo, no quieras saber algo en nada.
Para venir a lo que no sabes, has de ir por donde no sabes.
Para venir a lo que no posees, has de ir por donde no posees.
Para venir a lo que no eres, has de ir por donde no eres. 

(Juan de la Cruz. Subida Monte Carmelo... I,13,11) 

Cada una de estas afirmaciones apela a lo existente ilimitado, pleno, aquí, en cada uno de nosotros. Apunta hacia la posibilidad de existencia plena cuando uno no se aferra a nada, ninguna posesión, ni posesión de sí mismo (otorgarse entidad, importancia); cuando se va más allá de la acumulación de conocimientos adentrándose en la comprensión silenciosa ... 
Que cada una de esas afirmaciones, una a una, vaya ocupando nuestra atención, sin prisa, impregnándonos, dejando que cada una pueda decir su verdad, sin interferir con otras ideas o conceptos... Nada. Dejar que cada una abra pistas, abra vías, silencie todo lo demás.(...)


Práctica meditativa nº 22
Teresa Guardans

Extraido de la web "CeTR. Hacia una espiritualidad laica". Para ver completo Clicar aqui



"El silencio del Buddha"

“La última razón del silencio del Buddha no nos parece que radique en la limitación inherente a todo sujeto humano, ni en la imperfección de nuestro conocimiento, ni en el carácter misterioso, oculto, de la realidad. Para decirlo con una palabra, la última razón nos parece que estriba en el hecho mismo de que la última realidad no es”. 

"El silencio del Buddha. Una introducción al ateísmo religioso"
Raimon Panikkar

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“Esforcémonos ante todo por callar y entonces, desde nuestro mismo silencio, se engendrará
en nosotros algo que nos conducirá al silencio.”

Isaac de Nínive


La historia del silencio


"– ¿Por qué ponían un pianista en los cines cuando las películas eran mudas? ¿Es soportable el silencio? ¿Existe realmente, o es sólo una acumulación de ruidos lejanos? ¿Qué resulta más irritante para nuestros nervios: el ruido o su carencia? En otro orden de cosas, ¿quiénes se han visto obligados alguna vez a guardar silencio? ¿Quiénes lo han hecho por interés, por incapacidad o depravación? ¿Quiénes han salvado a otros por omisión, quiénes los han condenado? ¿Se puede pasar toda una vida esperando respuesta a una pregunta? ¿Existe realmente el gran silencio, el silencio de Dios, o es sólo una metáfora de la ignorancia? ¿Puede ser hondo y profundo el silencio, como un pozo? ¿Se está cómodo en el interior de un pozo? ¿Por qué no se dice de los grandes silencios que son abiertos, como el espacio vacío y calmo del universo? ¿Puede el silencio ser riguroso sin resultar por ello artificial? ¿Has estado alguna vez en un velatorio? ¿No resulta que el único que se comporta con naturalidad es el muerto, y todo por culpa del dichoso silencio? Por otro lado, ¿se puede considerar el tipo de silencio más insoportable no recibir noticias de alguien muy querido durante veinte años, por poner un coto a nuestra dolorosa pero limitada capacidad de espera? ¿Por qué se dice romper el silencio y no liberar el silencio, o acallarlo, que sería muy poético y nos remitiría al zumbido en los oídos, que tan molesto resulta? ¿Por qué se dice de alguien que es muy silencioso como si anduviera por el mundo de puntillas, cuando en realidad resulta que habla poco? ¿Es hablar la forma más premeditada de romper el silencio? ¿Por qué resulta incómodo en una cena de amigos y no en el pico de una montaña? ¿Qué sucederá en las escasas cenas de amigos en picos de montañas? ¿Por qué guardar silencio puede ser lo más noble y lo más infame, si lo que se guarda es lo mismo? ¿Por qué no dices algo? Me estás dejando hablar sola. ¿Es el silencio, quizá, una traición al movimiento, y por lo tanto un anuncio fugaz del fin de todas las cosas? Cuando por fin calló Irene, su respiración agitada quedó suspendida en el aire inmóvil. Contemplé el paisaje despoblado sospechando que iba a ser muy difícil dar forma a todo aquello. Pero en la cabeza me bullían las ideas. Irene y yo nos miramos a los ojos, entregados ambos a esa actividad arrolladora, estrictamente silenciosa, que es el pensamiento. Tuve la extraña impresión de que todo a nuestro alrededor se detenía, en esa latencia inquieta que anuncia las tormentas más formidables."

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Pedro Zarraluki, "La historia del silencio"

Extraido del blog "Ojos de papel " 
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"La palabra es un río, pero el silencio es un océano"

                                                                                                                              Mawlânâ Rûmî (1207-1273)








OM MANI PEME HUM



Una explicación del mantra de Chenrezig (Avalokiteshvara en sánscrito), el Buda de la Compasión.
Por S.S. el XIV Dalai Lama.

Es muy bueno recitar el mantra OM MANI PEME HUM, pero mientras lo haces debes concentrarte en su significado, porque el significado de las seis sílabas es grande y profundo.

La primera sílaba está compuesta por tres letras A, U, y M. Estas simbolizan el cuerpo, el habla y la mente impura del practicante; también simbolizan el cuerpo, el habla y la mente puros y supremos de un buda. ¿Pueden el cuerpo, el habla y la mente impura transformarse en cuerpo, habla y mente pura? ¿O están completamente separadas? En todos los casos, los budas fueron seres como nosotros y, entonces, gracias al camino se iluminaron. El budismo no afirma que alguien desde el principio estuviera libre de faltas y poseyera todas las buenas cualidades. La purificación del cuerpo, el habla y la mente llega a través del abandono gradual de los estados impuros y su transformación en lo puro.

¿Cómo se logra esto? El camino se indica en las siguientes cuatro sílabas. MANI significa joya y simboliza los factores del método: la intención altruista de iluminarse, el amor y la compasión. Así como una joya es capaz de eliminar la pobreza, la mente altruista de la iluminación es capaz de eliminar la pobreza o las dificultades de la existencia cíclica y el sufrimiento. De igual forma, así como una joya cumple los deseos de los seres sintientes, también la intención altruista de llegar a la iluminación satisface los deseos de los seres sintientes.

Las dos sílabas siguientes, PEME, significan flor de loto y simbolizan la sabiduría. Así como un loto crece en el lodo sin ensuciarse con las faltas de éste, la sabiduría es capaz de ponerte en una situación sin contradicciones, donde de cualquier otra forma habría contradicción si no tuvieses sabiduría. Existe la sabiduría que comprende la impermanencia, la sabiduría que comprende que las personas están vacías de existencia sustancial, la sabiduría que comprende el vacío de la dualidad –esto es, la diferencia de entidades entre sujeto y objeto– y la sabiduría que comprende el vacío de la existencia inherente. Aunque hay diferentes tipos de sabiduría, la principal de todas estas es la sabiduría que comprende la vacuidad.

La pureza debe lograrse mediante la unión indivisible entre el método y la sabiduría; dicha unión está simbolizada por la última sílaba, HUM, que indica indivisibilidad. De acuerdo con el sistema del sutra, esta indivisibilidad del método y la sabiduría se refiere a la sabiduría afectada por el método, y al método afectado por la sabiduría. En el vehículo del mantra, o tantra, se refiere a una conciencia donde existen en forma completa ambas, la sabiduría y el método como una entidad indiferenciable. En términos de las sílabas semilla de los Cinco Budas Conquistadores, HUM es la sílaba semilla de Akshobya, el inamovible, el no fluctuante, aquel que no puede ser perturbado por nada.

Así, las seis sílabas, OM MANI PEME HUM, significan que a partir de la práctica de un camino, que es la unión indivisible del método y la sabiduría, puedes transformar tu cuerpo, tu habla y tu mente impuras en el cuerpo, el habla y la mente puras y supremas de un buda. Se dice que no debes buscar la budeidad fuera de ti, las causas para el logro de la budeidad están dentro de ti. Como dice Maitreya, en el Sublime Continuo del Gran Vehículo (Uttaratantra), todos los seres tienen intrínsecamente la naturaleza búdica en su continuo mental. Tenemos dentro de nosotros la semilla de la pureza, “la esencia de aquellos que han ido” (Tathaghatagarbha), que debe ser transformada y desarrollada completamente en la budeidad.










«Un libro es un fragmento de silencio en manos del lector.
Aquel que escribe calla.
Aquel que lee no rompe el silencio.»
                                                                                                                                  Pascal Quignard


"Mil nombres para el gozo"

"Lo que está sentado en la silla ahora mismo carece de nombre. Yo soy la experiencia de lo eterno. Aún con el pensamiento "Dios" ya he creado un "no-Dios". Y puedes sustituirlo por cualquier cosa: con el pensamiento "árbol", creo "árbol" y "no-árbol"; el mecanismo es el mismo. Antes de nombrar cualquier cosa, el mundo carece de cosas, carece de significado. No hay más que paz en un mundo sin palabras, sin preguntas. En el espacio donde todo ya tiene respuesta, en un silencio gozoso"

Byron Katie

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mikko lagerstedt






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