Cuento



Un anciano solía permanecer inmóvil durante horas en la iglesia. Un día, un sacerdote le preguntó de qué le hablaba Dios. 
-"Dios no habla. solo escucha", fue su respuesta. 
-"Bien...¿y de qué le habla usted a Dios?". 
-"Yo tampoco hablo. Sólo escucho"

                                                                                                                      Tony de Mello


La meditación cristiana, una introducción


Objetivos y métodos de la práctica del silencio según San Juan de la Cruz y Teresa de Jesús 

Practicar el silencio significa trabajar para silenciar el yo, con el propósito de hacernos aptos a aquel conocer que se produce más allá del “yo” y del mundo que el “yo” construye. No se trata de un conocimiento que se pueda adquirir, no se trata de llenar más y más las alforjas, se trata de poder hacer pie en el núcleo de nuestro existir, en la esencia, en el “centro”, que es el Uno, el Absoluto...: “el centro del alma, Dios es”, afirma Juan de la Cruz. 
"La Sabiduría de Dios, en que se ha de unir el entendimiento, ningún modo ni manera tiene, ni cae debajo de algún límite ni inteligencia distinta y particularmente, porque totalmente es pura y sencilla. Y como quiera que para juntarse dos extremos, cual es el alma y la divina Sabiduría, será necesario que vengan a convenir en cierto medio de semejanza entre sí, de aquí es que también el alma ha de estar pura y sencilla, no limitada ni atenida a alguna inteligencia particular, ni modificada con algún límite de forma, especie e imagen.
(Subida al Monte Carmelo II,16,7)"
 

Todos los aspectos de la persona, todo aquello que configura nuestra consistencia personal (entendimiento, memoria y voluntad, si hablamos en las categorías de su tiempo; mente, intelecto, historia personal, memoria individual, sentir, deseo, acción...) deben “reformarse” de la egocentración a la desnudez, al vacío más absoluto, a la libertad de toda forma, para poder encontrarse con lo que no es forma ni figura. Un encuentro que no puede ser otra cosa sino “unión”.

¿Cómo? El salto, sin trampolín, de la egocentración a la desnudez, no es posible. ¿Qué proponen? Trabajar para aumentar ese deseo, esa decisión, para acostumbrar la mente y el sentir a andar ligeros, a la percepción a intuir en el silencio sutil... La práctica consistirá en eso: en ese trabajarse, sutilizarse, reformarse, para hacerse capaz de Aquel, de aquello, que escapa a cualquier forma y cualquier concepto, pero que todo lo es.

"Y así, si acerca del obrar con las potencias sensitivas, que es meditación y discurso, o acerca de lo ya recibido y obrado en las potencias espirituales, que es la contemplación y noticia que habemos dicho, no estuviese el alma empleada, estando ociosa de las unas y de las otras, no había de dónde ni por dónde se pudiese decir que estaba el alma empleada. Es pues necesaria esta noticia para haber de dejar la vía de meditación y discurso. (La dificultad que surge es que esta noticia general de que vamos hablando, es a veces tan sutil y delicada que el alma no la echa de ver ni la siente (Subida II,14, 10-11)" 

"(...) De donde se sigue claro que, como el alma se acabe de vaciar de todas las formas e imágenes aprehensibles, se quedará en esta pura y sencilla luz, transformándose en ella en estado de perfección, porque esta luz nunca falla en el alma; pero por las formas y velos de criatura con que el alma está velada y embarazada, no se le infunde. Que si quitase estos impedimentos y velos del todo (...) el alma se transforma en la sencilla y pura sabiduría (...)aprenda el espiritual a estarse con advertencia amorosa en Dios, con sosiego de entendimiento... (Subida II,15)"

                                          Artículo escrito por Teresa Guardans y publicado en la página web del CETR.


En silencio


Un guía llegó en silencio. Sólo
en el silencio podrás oír su mensaje.

Toma un sorbo de este vino
delicioso ­y abandónate.
No insultes la grandeza de Su amor,
pues Él, en silencio, ayuda a quien sufre.

Pule tú el espejo que hay entre dos alientos,
y ve con Él más allá de las palabras.
Él conoce cada uno de tus actos,
sólo Él mueve en silencio la rueda de los Cielos.

Todos los pensamientos enterrados
en tu corazón, Él los revelará uno por uno,
en el silencio.

Convierte en pájaros tus pensamientos
y déjalos volar al otro mundo.
Uno es un búho; otro, un halcón; un cuervo, otro.
Cada uno de ellos es diferente de los demás,
pero todos son iguales en el silencio.

Para ver la Luna que no se puede ver
vuelve tus ojos hacia el interior
y obsérvate, en el silencio.

En este y en el otro mundo,
no hables sobre esto y aquello.
Déjalo a Él que te lo muestre todo,
resplandeciente como tú… en el silencio.

                                                
                                                                 Rumi     

                                                                 (Traducida de la versión inglesa de Jonathan Star)


Anselm Kiefer



Las célebres órdenes de la noche































Las célebres órdenes de la noche (Die berühmten Orden der Nacht), 1997
Acrílico y emulsión sobre lienzo
510 x 500 cm

Anselm Kiefer

 Museo Guggenheim Bilbao 





Simone Weil


"Te agradezco que me hayas hablado de tu vida cotidiana. ¿Echas de menos aún los pájaros del Pirineo? Yo no sé si el silencio no es más hermoso que todos los cantos. En un amplio paisaje, cuando el sol se pone o cuando amanece, no hay armonía más completa que el silencio. Incluso si los hombres hablan y hacen ruido alrededor, se oye el silencio que planea por encima y se extiende tan lejos como el cielo. Soy feliz de que tengas agua pura, el agua pura es algo bello. En África las noches deben ser muy claras y llenas de estrellas. ¿Las miras mucho?, ¿las conoces? Platón decía que la vista es verdaderamente valiosa porque nos hace conocer las estrellas, los planetas, la luna, el sol. Por mi parte me avergüenza decir que apenas conozco las constelaciones y sus nombres. Hace algunos meses me procuré un planisferio para acabar con mi ignorancia, pero no lo estudié porque pensé después que no necesitaba libros para mirar el cielo y que mirándolo a menudo y durante mucho tiempo puedo llegar a reconocer sin ayuda los grupos de estrellas y el movimiento del cielo como los pastores que inventaron la astronomía hace miles de años. No hay mayor gozo para mí que mirar el cielo una noche clara, con una atención tan concentrada que todos los demás pensamientos desaparecen. Entonces se diría que las estrellas entran en el alma."

                                                         Carta de Simone Weil, dirigida a Antonio Atarés, en 1941

El silencio



Oye, hijo mío, el silencio.
Es un silencio ondulado,
un silencio,
donde resbalan valles y ecos
y que inclina las frentes
hacia el suelo.



                   Federico García Lorca

Poema 15


Me gustas cuando callas porque estás como ausente,
y me oyes desde lejos, y mi voz no te toca.
Parece que los ojos se te hubieran volado
y parece que un beso te cerrara la boca.

Como todas las cosas están llenas de mi alma
emerges de las cosas, llena del alma mía.
Mariposa de sueño, te pareces a mi alma,
y te pareces a la palabra melancolía.

Me gustas cuando callas y estás como distante.
Y estás como quejándote, mariposa en arrullo.
Y me oyes desde lejos, y mi voz no te alcanza:
déjame que me calle con el silencio tuyo.

Déjame que te hable también con tu silencio
claro como una lámpara, simple como un anillo.
Eres como la noche, callada y constelada.
Tu silencio es de estrella, tan lejano y sencillo.

Me gustas cuando callas porque estás como ausente.
Distante y dolorosa como si hubieras muerto.
Una palabra entonces, una sonrisa bastan.
Y estoy alegre, alegre de que no sea cierto.



                    "20 poemas de amor y una canción desesperada"    Pablo Neruda

Hengki Koentjoro





Hengki Koentjoro, de su trabajo "Journey"

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SILENCIO: Qué lleno de preguntas cuando no hay respuestas
                   Qué lleno de ruido cuando estoy aislado
                   Qué lleno de soledad cuando estoy acompañado
                   Qué lleno de vacío cuando se está en el fondo
                   Qué lleno de respuestas cuando no sirven para nada
                   Qué lleno estás de distancia, cuando yo no estoy muy cerca
                   Qué lleno de pobreza, cuando no siento tu riqueza
                   Qué lleno de alegría, cuando mi corazón rebosa
                   Qué lleno de tristeza, cuando mi horizonte es limitado
                   Qué lleno de mansedumbre, cuando me siento acogido
                   Qué lleno de dureza, cuando tu presencia es impuesta
                   Qué lleno de motivos, cuando ofreces salidas
                   Qué lleno de lágrimas derramadas, cuando no te entiendo
                   Qué lleno de suspiros, cuando te muestras mucho tiempo
                   Qué lleno de ansiedad, cuando mi corazón tiene prisa
                   Qué lleno de fracasos, cuando no formas parte de mí
                   Qué lleno de esperanza, cuando me encuentro contigo.      
        

                                     Con cariño, no sé si te gustara, pero me ha salido eso pensando en ti hoy.
                                                                                                                                J.M.


(Gracias. Ha sido un regalo inestimable)

Eugénio de Andrade

Os sulcos da sede.


Estive sempre sentado nesta pedra
escutando, por assim dizer, o silêncio.

                                               Eugénio de Andrade. 




Siempre estaba sentado sobre esta piedra
escuchando, por así decirlo, el silencio.

                                          "Las ranuras de la sede"  Eugenio de Andrade
                                       .

Huang


«Digáis de ella lo que digáis, ¿cómo vais a tener siquiera la esperanza de acceso a la verdad, tan sólo con palabras? Ni siquiera puede percibirse objetiva ni subjetivamente. De modo que plena comprensión sólo puede llegar a vosotros por un misterio inexpresable. El acceso a ella se llama la «Entrada en el Silencio más allá de toda actividad»


                                                                                         Memoria de Wan Ling del maestro zen Huang Po

Dolores Aleixandre


Cómo reza Dolores Aleixandre

El otro día, cuando un taxista me preguntó por dónde quería que fuéramos, le contesté: “Lléveme por donde le parezca mejor”. Y como no me voy a fiar de Dios menos que de un taxista, lo que trato de hacer cuando rezo es dejar que Él me programe la hoja de ruta. Llevo ya tiempo bastante convencida de que esto de la oración le importa a Dios más que a mí, de que es más asunto suyo que mío y de que, como me descuide (San Juan de la Cruz decía aquello de “dejando mi cuidado”) y me ponga a tiro de su acción, Él hará lo que acostumbra, que es hacernos parecidos a Jesús. Así que si lo suyo es amar y comunicarse como le dé su real divina gana, me parece que lo mío es ante todo no estorbar.
Cada noche leo el evangelio del día siguiente y trato de que me resuene también en el corazón la “otra Palabra” que Él ha ido pronunciando a través de las personas y las cosas que han pasado en el día y luego procuro que ese “rumor” me acompase el sueño, en vez del barullo de los tertulianos radiofónicos, televisivos o literarios. A esa hora les digo como en el cónclave: Exeant omnes!, y les cierro la puerta sin más contemplaciones. Sólo se queda dentro la gente que va a acompañarme al día siguiente cuando rece.
En la mañanita echo mano del “kit de oración” consistente en cojín de zen que me ayuda a mantenerme en buena postura, rincón tranquilo con icono y vela encendida (valiente tontería pienso a veces, porque suelo cerrar los ojos). Con el ir y venir de la respiración voy repitiendo tranquilamente el nombre de Jesús o algunas palabras hebreas como honeni, moskeni o tov hasdeha mehayim que no pienso explicar lo que significan. También aprovecho las “ofertas de temporada”, o sea los distintos momentos del año litúrgico: no es lo mismo respirar el nombre de Jesús en Adviento que en Pascua o en Pentecostés. Y no me pregunten por qué.
A veces me rondan las tentaciones: “Vaya desperdicio de imaginación, con la cantidad de ideas de colores que a ti se te ocurren enseguida, en vez de esta sosera tan vacía y tan oscura”. Me defiendo como puedo, agarrada a la experiencia ya antigua de que esa es para mí la puerta estrecha para “entrar en lo escondido” y quedarme ex-puesta a la mirada del Padre. Por eso me agarro como una náufraga al ir y venir de la respiración, que como una okupa benéfica, va desalojando mi corazón de ideas, de palabras y de las distracciones pesadísimas que entran y salen brincando como pulgas de playa.
En medio de tantos intentos torpes y a trompicones, sigo pensando que no sé rezar, pero me consuela pensar que lo contrario (creerme que ya he aprendido) sería mucho peor.
Luego está la oración del entredía, pero esa es otra historia.

                                                                                                            Publicado en la revista "El Ciervo"




El silencio redondo de la noche


      El silencio redondo de la noche
      Sobre el pentagrama
      Del infinito.
      Yo me salgo desnudo a la calle,
      Maduro de versos
      Perdidos.
      Lo negro, acribillado
      Por el canto del grillo,
      Tiene ese fuego fatuo,
      Muerto,
      Del sonido.
      Esa luz musical
      Que percibe
      El espíritu.
      Los esqueletos de mil mariposas
      Duermen en mi recinto.
      Hay una juventud de brisas locas
      Sobre el río.

                                                      Federico García Lorca

Arkaitz Morales




001

Fotografía de Arkaitz Morales, de su trabajo "Nelíade"



Reflexiones sobre el silencio y el lenguaje a la luz de oriente y occidente



Introducción

"¡Qué placer poder estar tan alto que ya no podamos pensar en nada!"
E.M. Cioran

Es una empresa difícil la elección adecuada de los aspectos más significativos del silencio
(y silencios) y el lenguaje a la luz del pensamiento oriental y occidental si tenemos en
cuenta los muchos y variados enfoques e interconexiones y no lo es menos vislumbrar la
verdadera magnitud de la misma. El gran número de posiciones adoptadas en los estudios
existentes, a la vez que deriva en una visión enriquecedora de la cuestión, pone en evidencia
un estado de precariedad continuo por el universo informativo que desconocemos y
del que no podemos hacernos eco; asimismo crea dificultades cuando llega el momento de
encauzar de manera adecuada los múltiples y heterogéneos enfoques y diseños. En efecto,
en el momento actual, el silencio y el lenguaje han sido presentados de innúmeras formas.
La amplitud y variedad de las aportaciones realizadas nos hacen sospechar que todavía dará
motivos a muchos escritos nuevos.
Una parte nada desdeñable del activo mental de nuestro universo interior está encastrada
en el silencio y de ésta nuestro intelecto tiene una información muy limitada, vaga y con-
fusa. Nos preguntamos, ¿cómo podemos hacer afirmaciones tajantes sobre cualquier cosa
sin contar con ese potencial?. La célebre proposición número siete del Tractatus logicophilosophicus
de Wittgenstein advierte: «De lo que no se puede hablar, mejor es callarse».
Según Rumi, «hay otras palabras y otras sabidurías, mejores y superiores, que no conozco».
Por su parte, Sciacca hace la siguiente reflexión: «Los límites de mi lenguaje significan los
límites de mi mundo». Y en el Tao te ching (XXIII, 68) leemos: «Ser parco en palabras
es acorde con la Naturaleza». Por último en la declaración de la Memoria de Wan Ling del
maestro zen Huang Po, manifestada además elocuentemente por los grandes sabios y maestros
de la India, encontramos la siguiente declaración: «Digáis de ella lo que digáis, ¿cómo
vais a tener siquiera la esperanza de acceso a la verdad, tan sólo con palabras? Ni siquiera
puede percibirse objetiva ni subjetivamente. De modo que plena comprensión sólo puede
llegar a vosotros por un misterio inexpresable. El acceso a ella se llama la «Entrada en el
Silencio más allá de toda actividad»».
Nuestra intención es apuntar hacia un marco de reflexión sobre el papel del silencio y el
lenguaje a la luz del pensamiento oriental y occidental y desplegar un abanico de posibilidades
de interpretación que nos permitan alcanzar un estado de la cuestión lo más esclarecedor
posible. Para conseguir este objetivos vamos a irrumpir con palabras en el ámbito del silencio:
«Un libro sobre el silencio no deja de ser una contradicción, pero es contradiciéndole
como se le entiende y afirma». (...)

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"Daímon". Revista Internacional de Filosofía, nº 56, 2012      María Teresa Román López

«Tres maneras hay de silencio.
El primero es de palabras, el segundo de deseos y el tercero de pensamiento.
En el primero, de palabra, se alcanza la virtud; en el segundo, de deseos, se consigue la quietud; en el tercero, de pensamiento, el interior recogimiento.
No hablando, no deseando, no pensando, se llega al verdadero y perfecto silencio místico, en el cual habla Dios con el ánima, se comunica y la enseña en su más íntimo fondo la más perfecta y alta sabiduría».

                                                                               "Guía espiritual"     Miguel de Molinos. (1628-1696)

Del Primer Libro de los Reyes




"En aquellos días, cuando Ellas llegó al Horeb, el monte de Dios, se metió en una cueva donde pasó la noche. El Señor le dijo:
«Sal y ponte de pie en el monte ante el Señor. ¡El Señor va a pasar! »
Vino un huracán tan violento que descuajaba los montes y hacia trizas las peñas delante del Señor; pero el Señor no estaba en el viento.
Después del viento, vino un terremoto; pero el Señor no estaba en el terremoto.
Después del terremoto, vino un fuego; pero el Señor no estaba en el fuego.
Después del fuego, se oyó una brisa tenue; al sentirla, Elías se tapó el rostro con el manto, salió afuera y se puso en pie a la entrada de la cueva."

                                                                                   Lectura del primer libro de los Reyes 19, 9a. 11-13a


ESCUCHO


Escucho mas no sé
Si lo que oigo es silencio
O dios

Escucho sin saber si estoy oyendo
El resonar de las planicies del vacío
O la conciencia atenta
Que en los confines del universo
Me mira y me descifra

Sólo sé que camino como quien
Es mirado amado y conocido
y por eso en cada gesto pongo
Gravedad y riesgo


                                            Sophia de Mello Breyner
                                          (Versión de Diana Bellessi)




“Nuestras vidas empiezan a terminar el día que guardamos silencio sobre las cosas que importan"
                                                                                                       MARTIN LUTHER KING

ELEGÍA DEL SILENCIO



Silencio, ¿dónde llevas
tu cristal empañado
de risas, de palabras
y sollozos del árbol?
¿Cómo limpias, silencio,
el rocío del canto
y las manchas sonoras
que los mares lejanos
dejan sobre la albura
serena de tu manto?
¿Quién cierra tus heridas
cuando sobre los campos
alguna vieja noria
clava su lento dardo
en tu cristal inmenso?
¿Dónde vas si al ocaso
te hieren las campanas
y quiebran tu remanso
las bandadas de coplas
y el gran rumor dorado
que cae sobre los montes
azules sollozando?

El aire del invierno
hace tu azul pedazos,
y troncha tus florestas
el lamentar callado
de alguna fuente fría.
Donde posas tus manos,
la espina de la risa
o el caluroso hachazo
de la pasión encuentras.
Si te vas a los astros,
el zumbido solemne
de los azules pájaros
quiebra el gran equilibrio
de tu escondido cráneo.
Huyendo del sonido
eres sonido mismo,
espectro de armonía,
humo de grito y canto.
Vienes para decirnos
en las noches oscuras
la palabra infinita
sin aliento y sin labios.

Taladrado de estrellas
y maduro de música,
¿dónde llevas, silencio,
tu dolor extrahumano,
dolor de estar cautivo
en la araña melódica,
ciego ya para siempre
tu manantial sagrado?

Hoy arrastran tus ondas
turbias de pensamiento
la ceniza sonora
y el dolor del antaño.
Los ecos de los gritos
que por siempre se fueron.
El estruendo remoto
del mar, momificado.

Si Jehová se ha dormido
sube al trono brillante,
quiébrale en su cabeza
un lucero apagado,
y acaba seriamente
con la música eterna,
la armonía sonora
de luz, y mientras tanto,
vuelve a tu manantial,
donde en la noche eterna,
antes que Dios y el tiempo,
manabas sosegado.
                      "Libro de Poemas", 1921.  Federico García Lorca


Osho


"Seas lo que seas, durante algunas horas olvídate de ello por completo. Yo no estoy aquí para decirte que huyas de tu vida ordinaria. Te estoy diciendo la forma y los medios, la alquimia, de transformar lo ordinario en extraordinario. En tu negocio sé un hombre de negocios, pero en tu casa deja de serlo. y algunas veces durante unas horas olvídate incluso de tu casa, tu familia, tu esposa, tus hijos. Durante unas horas estate solo contigo  mismo. Sumérgete cada vez más profundamente en tu propio ser. Disfruta de ti mismo, ámate a ti mismo.
Y poco a poco te irás dando cuenta de que está apareciendo un gran gozo sin que haya una causa en el mundo exterior, no causado por lo exterior. Eso es meditación.
Sentando en silencio, sin hacer nada, llega la primavera y la hierba crece por sí sola. Siéntate en silencio y espera la primavera. Llega, siempre llega, y cuando llega, la hierba crece por sí sola. Verás surgiendo en ti, un gran gozo sin ninguna razón en absoluto. ¡Entonces compártelo, entonces dalo a la gente! Entonces tu caridad será interior. Entonces no será tan sólo un medio para conseguir alguna meta;  entonces tendrá un valor intrínseco."
                     "Meditación. Una introducción a la comprensión contemporánea de la meditación"  Osho




"Después del silencio,
lo que mas se acerca a expresar lo inexpresable,
es la música"
                                                                    Aldous Huxley 


Existe no silêncio tão
profunda sabedoria
que às vezes ele se
transforma na mais
perfeita resposta. 

 (Existe un silencio
 de una sabiduría tan profunda,
 que a veces se convierte
 en la respuesta más perfecta).
                                    Fernando Pessoa 




Llueve en silencio



Llueve en silencio, que esta lluvia es muda
y no hace ruido sino con sosiego.
El cielo duerme. Cuando el alma es viuda
de algo que ignora, el sentimiento es ciego.
Llueve. De mí (de este que soy) reniego...
Tan dulce es esta lluvia de escuchar
(no parece de nubes) que parece
que no es lluvia, mas sólo un susurrar
que a sí mismo se olvida cuando crece.
Llueve. Nada apetece...
No pasa el viento, cielo no hay que sienta.
Llueve lejana e indistintamente,
como una cosa cierta que nos mienta,
como un deseo grande que nos miente.
Llueve. Nada en mí siente...
                                                            Fernando Pessoa
                                             (versión de Ángel Crespo)


El silencio es creador





Por Consuelo Martín

¿Puede crearse lo positivo de algo negativo? Con la palabra silencio evocamos una negación, un vacío, pero no nos referimos al obvio vacío de sonidos o al dejar de hablar sino al vacío del ruido de los pensamientos y los hábitos condicionados que impiden oír lo que está detrás. Es silencio de lo mecánico y repetitivo, de la memoria del pasado y de todo aquello que sin cesar está tapando la sinfonía aún no escuchada de la Vida total. (...)

(Para seguir leyendo este artículo:  CONTENIDO CERO, Blog del maestro zen Denkô Mesa)

Fernando Moleres

























                          Monje cartujo (Italia 2008)
                          Fernando Moleres  de su trabajo, "Los hombres de Dios"

"En un mundo en el que disfrutar de una hora de silencio es un raro privilegio, todavía se pueden encontrar pequeñas comunidades en busca de la paz espiritual a través del silencio, la humildad y la oración. Así es. como devotos seguidores de diversas creencias encuentran un sentido para sus vidas en las órdenes monásticas, así como refugio para vivir en armonía consigo mismos y con los demás. Sobre todo, anhelan la oportunidad de acercarse a su Dios.  
Durante mi trabajo en los monasterios, me dediqué a la captura de la piedra angular de la vida monástica: la oración. Es ese momento que da sentido a las vidas de aquellos que serían los monjes. La devoción del monje durante la oración es el momento más íntimo, y para mí, el que mejor comunica su fe. Creo que nunca se había hecho fotografías de retrato. El tantas veces citado diciendo que el rostro revela el "alma" no me convence. Un rostro puede ocultar tanto como puede revelar. Nuestra conciencia de un objetivo fotográfico nos convierte en diseñadores y gestores de nuestra apariencia. Tenía que encontrar el ambiente adecuado y asegurarme de que la persona no era consciente de ser fotografiada con el fin de abordar el concepto de la devoción que yo quería transmitir. Los interminables servicios religiosos de los cristianos ortodoxos, dentro de las iglesias con poca luz ofrecen el ambiente ideal para capturar ese momento íntimo. Considero estos retratos como algo "impersonal", la atención se centra en transmitir un estado de ánimo que trasciende el tema."


Las formas del silencio



"Es preciso perderse para empezar a escuchar.
Es preciso hacer el silencio en la escucha y en la mirada para descubrir las formas del silencio.El silencio se escribe, se ofrece a la escucha. En la escritura musical el silencio es figura y cada nota figurada posee su recíproca figura silenciosa, la figura de pausa. Una figura que mide el silencio.
En el lenguaje verbal también se grafía el silencio. Así, los puntos suspensivos dejan colgado el discurso, lo suspenden. Pero el valor de estos puntos depende de la palabra que los antecede.
Tanto el silencio del lenguaje como el silencio que se introduce en la música suelen ser respiraciones que reclaman la atención. Respirar será crear el hueco en el que la atención puede desplegarse. El silencio es entonces como un suspiro, el nombre con el que la tradición francesa del s.XVIII designaba al silencio del valor de una negra en música. El silencio de negra es un suspiro, el de corchea medio suspiro, el de semicorchea un cuarto de suspiro... Y en este suspirar tal vez sea posible modificar la forma en que se escucha, transformar el oído.
Aprender a escuchar, aprender a escuchar el silencio y el sonido van a provocar una autoalteración. Esta es como es sabido, la enseñanza que nos brinda el músico norteamericano John Cage quien de modo magistral enseñó a escuchar las formas del silencio. Unas formas que requieren destruir la grafía del lenguaje, de la memoria, para mostrar que silencio y sonido siempre están en continuidad."

                                                                                "Las formas del silencio" Carmen Pardos Salgado 



"El silencio es el camino
              para aquietar la mente
                                           y escuchar la verdad."

De repente en lo profundo del bosque


"Así permanecía el hombre pensando solo en el silencio de la noche, añorando a su perro, añorando los jilgueros, los peces del río y hasta la carcoma, escribiendo, tachando y oyendo a veces a lo lejos el tenue sonido de Nimi, el niño que correteaba solo en la oscuridad entre los patios lanzando relinchos que de lejos parecían un lamento. En momentos así, Almón el pescador, empezaba a reñir con su lapicero, a discutir en voz alta con la estufa, o a pasar las hojas de su cuaderno para intentar acallar un poco el hormigueo de la noche y el susurro del río."
                                                                          "De repente en lo profundo del bosque" (Amos Oz)

Paraíso perdido




35

Silencio. Más silencio.
Inmóviles los pulsos
del sinfín de la noche.

                                                    "Paraíso perdido"( Haikus ) Rafael Albertí


Jorge Fuembuena






Jorge Fuembuena. De su trabajo: "The end of cathedrals"

Escritos esenciales


"Es la desdicha lo que nos obliga a preguntar, pero también la belleza, pues lo bello nos proporciona un sentimiento tan vivo de la presencia de un bien, que buscamos un fin sin encontrarlo nunca. También lo bello nos obliga a preguntarnos ¿por qué?, ¿por qué esto es bello? Pero son pocos los que pueden pronunciar para sí este porqué durante varias horas seguidas. El porqué de la desdicha dura horas, días, años; no cesa sino por agotamiento.
Aquel que, además de gritar, es también capaz de escuchar, oye la respuesta. Esta respuesta es el silencio. Ese silencio eterno que Vigny reprochó amargamente a Dios; pero Vigny no tenía derecho a decir cuál es la respuesta del justo a este silencio, pues él no era un justo. El justo ama. Quien es capaz no sólo de escuchar, sino también de amar, oye ese silencio como la palabra de Dios.
Las criaturas hablan con sonidos. La palabra de Dios es silencios. La secreta palabra del amor de Dios no puede ser otra cosa que el silencio. Cristo es el silencio de Dios.
No hay árbol como la cruz; tampoco hay armonía como el silencio de Dios. Los pitagóricos captan esta armonía en el silencio sin fondo que rodea eternamente las estrellas. La necesidad en este mundo es la vibración del silencio de Dios.
Nuestra alma hace ruido sin cesar, pero hay un punto en ella que es silencio y que nunca oímos. Desde el momento en que el silencio de Dios entra en nuestra alma, la atraviesa y se une a ese silencio que está secretamente presente en nosotros, tenemos en Dios nuestro tesoro y nuestro corazón; y el espacio se abre ante nosotros como un fruto que se parte en dos, pues vemos el universo desde un punto situado fuera del espacio.
No hay más que dos vías posibles para esta operación, y ninguna más; dos únicas puntas lo bastante penetrantes para entras así en nuestra alma: la desdicha y la belleza.
A menudo nos sentiríamos tentados de llorar lágrimas de sangre, viendo cómo la desdicha aplasta a desdichados incapaces de hacer uso de ella. Pero considerando las cosas fríamente, no es un despilfarro más lamentable que el de la belleza del mundo. ¿Cuántas veces la claridad de las estrellas, el ruido de las olas del mar, el silencio de la hora que precede al alba, vienen en vano a reclamar la atención de los hombres? No conceder atención a la belleza del mundo es quizá un crimen de ingratitud tan grande que merece el castigo de la desdicha. Ciertamente, no siempre lo recibe; pero en este caso el castigo por ese crimen será una vida mediocre; ¿y en qué es preferible una vida mediocre a la desdicha? Por otra parte, incluso en casos de gran infortunio, probablemente la vida de tales seres es siempre mediocre. En la medida en que se pueden hacer conjeturas sobre la sensibilidad parece que el mal que está en un ser le sea una protección contra el mal que viene a saltarle desde fuera en forma de dolor. Hay que esperar que así sea y que Dios haya reducido misericordiosamente a poca cosa, en el mal ladrón, un sufrimiento tan inútil. Sin duda es así, e incluso ahí está la gran tentación de la desdicha: en que el desdichado siempre tiene posibilidad de sufrir menos aceptando ser malo.
Sólo para quien ha conocido la alegría pura, aunque sólo fuera por un minuto, y, en consecuencia, el sabor de la belleza del mundo, pues lo uno y lo otro son lo mismo, sólo para él es la desdicha algo desgarrador. Y, al mismo tiempo, sólo él no es merecedor de castigo. Pero también es cierto que para él no es un castigo, sino Dios mismo que le toma de la mano y la aprieta un poco fuerte. Pues si permanece fiel, en el fondo de sus propios gritos encontrará la perla del silencio de Dios.

                                                                                          "Escritos esenciales"  Simone Weil

Pulp Fiction



- ¿No los odias?
- ¿El qué?
- Estos incómodos silencios.  ¿Por qué creemos que es necesario decir gilipolleces para estar cómodos?
- No lo sé, es una buena pregunta.
- Entonces sabes que has dado con una persona especial. Puedes estar callado durante un puto minuto y  compartir el silencio.

                                                                        (Diálogo de la película "Pulp Fiction" de Quentin Tarantino)

"Shodoka: el canto del inmediato Satori"


"Toda la tarea es tarea de sabiduría, de transformación por el re-conocimiento, y esa sabiduría requiere el abanico de las capacidades cognoscitivas: razón, discernimiento y lucidez silenciosa capaz de asomarse más allá de las palabras. La razón es herramienta útil mientras se albergan dudas sobre la orientación que se ha de seguir, el conocimiento conceptual colabora en la búsqueda en la medida en que sirve para despejar el horizonte. (...) Pero la razón puede obstaculizar si no comprende la peculiaridad de la realidad fronteriza y del conocimiento silencioso."
                                                   "Shodoka: el canto del inmediato Satori" (Yoka Daishi)

"La arena del desierto es para el viajero fatigado lo mismo que la conversación incesante para el amante del silencio"
                                                                                                              Proverbio judío


"Buscadores de felicidad"


El silencio: camino hacia el yo profundo

"El silencio es el medio que nos conduce hacia el yo profundo. Lo necesitamos para pasar del primer nivel (exterior, es decir del "yo externo") al segundo (psicoespiritual, es decir, al "yo profundo") y de este para abrirnos a la experiencia de lo que somos.
El silencio amplia nuestra consciencia, nos hace "caer en la cuenta" de nuestras falsas identificaciones y nos ayuda a canalizar nuestra energía para irnos liberando de los yoes exteriores con los que nos identificamos. Solo desde el silencio podemos darnos cuenta, con lucidez, de que no somos el rol, la profesión, lo que tenemos, lo que pensamos, lo que hacemos, lo que esperan de nosotros/as.
El silencio es el lugar que nos permite conocer nuestras motivaciones, nuestras creencias, nuestros valores y utopías porque el silencio es camino de verdad, es camino hacia la libertad. Cuando nos acallamos, todo se serena y nos podemos ver actuando, descubriendo desde dónde lo hacemos, por qué lo hacemos, para qué lo hacemos, paz, cariñosamente.
El silencio es camino de verdad y de armonía interior, pues nos permite no confundir nuestra persona con nuestra máscara, nuestro personaje, nuestra imagen. Desde el silencio podremos descubrir con lucidez y humildad dónde tenemos nuestros apoyos: fuera (en la aprobación, el aplauso de los otros) o dentro (desde nuestra libertad que elige asumiendo el riesgo de equivocarnos)."
                                                          "Buscadores de felicidad"  Enma Martínez Ocaña



Soledad



Es mentira que la soledad sea llevadera. Sirve si la eliges. Si no, es un látigo. En el silencio la soledad puede ser un rumor insoportable. Hay un momento en que su eco retumba como la historia, y entonces te refugias en el hueco del ruido, entras en él despavorido, buscando huir de este silencio.
(...) El ruido es la huida, acaso por eso uno no escucha, porque viaja en el ruido. Y la soledad se toca, no es tan sólo el sentimiento pavoroso que agita la mano de adiós cuando lo demás se nos escapa.
(...) Nos morimos por una palabra. Y nos morimos también por culpa de una palabra. Cuando el silencio duele un drama ruge. (...)
Julio Cortazar decía que conversar es llenar las almohadas del silencio. Ahora que lo pienso, y ya que vienen en mi socorro esas almohadas, el silencio de veras viene cuando no viene el sueño. La soledad es entonces estar despierto, hablando a solas. La calle está llena de insomnes.

                                                                                                  Juan Cruz  (El País).

Atahualpa Yupanqui


"-Don Atahualpa, usted es una especie de domador del silencio. ¿Alguna vez hizo algo concreto para tomar al silencio por las astas?  
-Sí que lo hice. Hace como treinta años, durante meses, durante años anduve preocupado, buscando en la guitarra, fíjese usted, en la guitarra, un sonido, un acorde, algo que pudiera traducir el silencio, ese silencio esencial . Mucho tiempo anduve puesto a esa tarea, a la que le dedicaba hasta dos horas diarias.
Quería apresar musicalmente el silencio, decirlo .Quería desesperadamente encontrar la nota, de manera que cuando fuera tocada de inmediato se dijera: "Ese es, ahí esta el silencio ". 
Ahí fue que desemboque en "Vidala del silencio". No me conformo, no alcance a decir ni el uno por mil de mi preocupación por traducir el sonido del silencio.   
Esta locura mía de apresar el sonido del silencio creo que me nació cierta vez que estaba en La Rioja. Vi una nubecita de esas que se quedan quietas, como colgadas en la mitad del cerro, colgadas como algodoncitos. Pensé al verla: es una nube, una nubecita, claro, ¿pero será una canción del silencio que está esperando que uno se arrime a la montaña para aprenderla, para parar la oreja?  
Perdí mi tren que iba a Córdoba y me fui al cerro Velasco. Me fui a saber qué había adentro de la nubecita. No la encontré, pero tuve la impresión de que en ella había algo que traducía el silencio de la naturaleza. 
Después seguí con desesperación tratando de traducir el silencio a través de algo musical; recurrí a la vidala, porque la vidala es un eco que anda buscando su voz."
                                                                                                      Atahualpa Yupanqui




SILENCIO


Yo que crecí dentro de un árbol 
tendría mucho que decir, 
pero aprendí tanto silencio 
que tengo mucho que callar 
y eso se conoce creciendo 
sin otro goce que crecer, 
sin más pasión que la substancia, 
sin más acción que la inocencia, 
y por dentro el tiempo dorado 
hasta que la altura lo llama 
para convertirlo en naranja.
              (PABLO NERUDA)

otro silencio


Nos rodea el silencio hueco,
el dañino,
el que produce ecos que confunden,
y difumina las fronteras
de aquello que todavía no sabemos que somos.


Y solo en fugaces momentos
podemos percibir
que es otra la esencia que necesitamos.
Beber un silencio cargado de palabras
susurradas por nosotros mismos,
y por lo que existe y es en nuestro fondo.


Un silencio que nos cubre de belleza,
nos da contorno,
nos alimenta y viste.
Y a la par dibuja un horizonte donde mirar.
Pero también desnuda,
despierta sed de más,
levanta anhelos dormidos.

Solo él nos llenará los ojos de ternura,
para contemplarnos.
Y en su mirada
quizás nos sea posible encontrar,
nuestro reflejo,
nuestro abismo,
nuestra incomprensión.


SIN OÍRNOS




     El sol declina
     y la noche se anuncia
                                  serenando las voces;

     queda llegar hasta un silencio
     jamás nombrado,
                              no para decirlo,
                                                para escuchar sin oírnos,
                                                                          para acoger el olvido.

                                                               "Y siempre después el viento"
                                                                       (Hugo Mujica)






Desde el Monte Santo


"-¿Que puede amarse en el desierto?
-Amamos la paz, el silencio. (...) Uno puede rezar en cualquier parte. Ya se sabe que Dios está en todas partes y en todas partes se le puede encontrar. -Señaló hacia las dunas y la oscuridad del exterior y dijo-: Pero en el desierto, en la atmósfera limpia y pura del desierto, en el silencio...uno se encuentra consigo mismo."
                                                                                  "Desde el Monte Santo" (William Dalrymple)


"El silencio es el engarce entre los signos
que buscan un sentido"
                                             (Humboldt)

Viaje al silencio

" Me acurrucaba en el íntimo silencio de la casa y contemplaba en mis paseos la intermitente luz del sol en la hierba y el mar; en los picos de las escarpadas montañas coronadas por las nubes, y dejaba que el viento pasara a través de mí. Me dediqué a acostumbrarme al silencio y a rebajar mis expectativas, a planificar, organizar y dirigir los días lo  menos posible. A experimentar, sentir, vivir y "ser" lo más posible. Las personas que deciden explorar el silencio voluntariamente suelen tardar bastante en acostumbrarse. No es que el silencio crezca con el paso del tiempo, sino que uno se va adaptando a él . A diferencia del sonido, que se estrella contra los oídos, el silencio es sutil. Cuanto más tiempo se pasa en silencio, mejor se aprecian los imperceptibles matices que encierra, de tal manera que parece escapar como un animal huidizo. Hay que estarse muy quieto para atraerlo. Es difícil; hay que sosegar el cuerpo y la mente para percibir la turbulencia de estos sonidos.
Fui modelando poco a poco mis días, y el silencio ganó la partida."

                                                                                  "Viaje al silencio". Sara Maitland


La alcoba del silencio



"El silencio es el que enseña, el que orienta, el que se vuelve luz.
El silencio es el camino hacia el interior, hacia nuestro ser, hacia el centro de nuestro.
El silencio es la revelación de nuestra interioridad, es la revelación de nuestra vida.
El silencio es la revelación de algo inefable.
El  silencio te devuelve tu divinidad."

                                                    "La alcoba del silencio"   José Fernández Moratiel








"El silencio es un mandato del alma"
                                                   (Spinoza)

"El silencio es, la puerta de entrada de la sabiduría"
                                                                     (San Agustín)


Las palabras del regreso


"Voz que emerge del silencio sin romperlo, voz suspendida sobre el abismo, sustentada por la música, abrazada por ella...existen palabras que nunca se han dicho y muchas inscripciones que se perdonan porque no encuentran voz. ¿Se pierden realmente? No, van a acabar en otros astros dónde encontrarán el sonido, la vibración, ya que la música es astral, va más alla de la palabra y al mismo tiempo la precede..."

                                                                            "Las palabras del regreso". Maria Zambrano