" Deseo pintar de la misma forma como si estuviese fotografiando los sueños "
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Tu Cruz es la puerta de todos los misterios.
Concédeme, Oh Dios, la misericordia del silencio,
Experimentar lo que sólo engendra el silencio,
Aquello que las lenguas no pueden decir.
Quiero amar el silencio que me une a Ti
Y regar con él las raíces de mi alma.
La oración contigo es puerto, fuente, arca, ancla,
luz, bastón, refugio, medicina, escudo.
Dame las palabras de la experiencia
Que los mercaderes de palabras no pueden vender,
Aquellas palabras que en tiempo de tinieblas recuerde para no caer.
"Es cierto, no obstante, que en ocasiones el verdadero místico parece no estar haciendo nada: su tarea consiste por tanto, en explicar bien a sus críticos que es aparente "no hacer nada", es de hecho una elevada forma de actividad. Lo que enseñas no es la suspensión de toda actividad, sino una nueva especie de la misma, silenciosa, potente y fecunda. Es una actividad de las fuerzas más profundas de la psique y al descubrirnos, con distintas variantes en toda Asia, desde la India hasta el Japón. No sólo se encuentra en el contexto religioso del yoga y el zen, sino también en las artes marciales como el judo, el karate y en las artes estéticas como la ceremonia del té y la disposición de las flores"
"En el silencio de la meditación resulta imposible escapar del ruido del pensamiento innecesario, una situación que, para muchas personas, resulta muy sorprendente.
Estamos acostumbrados a considerar el pensamiento como algo positivo, como el rasgo más característicamente humano y el hecho de descubrir que la mayor parte de nuestros pensamientos son tediosos, repetitivos e inútiles, puede provocar una auténtica revolución interna"


"Que tu lectura se realice en quietud, alejado de todo, estando libre de la excesiva preocupación por el cuerpo y del tumulto de las actividades, a fin de que produzca en tu alma un sabroso gusto, mediante comprensiones deliciosas que trascienden los sentidos y que el alma siente en sí misma cuando persevera en la lectura.
No tomes las palabras que provienen de la experiencia como si hubieran sido fabricadas por los mercaderes de las palabras pues de lo contrario permanecerás en las tinieblas hasta el fin de tu vida. Sin la ayuda de esas palabras en tus momentos de lucha, vacilarás como cuando es de noche; más aún, te precipitaras en una de aquellas simas que tienen apariencia de verdad. Esta será para ti la señal de que te hallas preparado para entrar en aquel lugar: cuando la gracia comience a abrir tus ojos hasta el punto de poder percibir una visión exacta de las cosas, y entonces tus ojos comiencen a derramar lágrimas, de tal manera que tus mejillas sean lavadas por su abundancia y quede aplacado el ajetreo de los sentidos, recogiéndose dulcemente en su interior. ¡Si alguien te enseñare algo distinto, no le creas!"
"Hay un silencio que procede del desacuerdo con el mundo, y otro silencio que es el mundo mismo. Tomados en su significado más hondo, ambos constituyen una forma de audición, un fijar el oído a la consciencia para discernir qué nos escinde de cuanto nos rodea, qué nos separa de lo que somos. Este frágil sentido de la unidad, paradójicamente, es el que conforma al individuo, in-dividuus, «indivisible», temeroso ante el hecho de convertirse en cómplice de su propia disolución: el silencio, la no presencia de lenguaje, deja la identidad en vilo. Sin embargo, estar callado, y que las cosas callen, facilita escuchar lo que entendemos por origen, principio, momento anterior al primer giro de la Tierra que nos implicó en el devenir.
Podría pensarse que el silentium es la lógica de la nada, su correspondiente, pero resulta, bien al contrario, un atento «escuchar» en todas direcciones, advertir, lo más desnudamente posible, la voz en la que se ha vaciado cuanto existe. No puede concebirse como una oposición de la palabra ni como una pausa o interrupción del habla, ni tan siquiera como el reverso del ruido ni tomarse como un concepto sinónimo de estaticidad. Es, antes que otra cosa, un estado mental, un mirador que permite captar toda la amplitud de nuestro límite y, sin embargo, no padecerlo como línea última. Estar sosegado en lo limitado es tarea del silencio. No viene a transformar ni a desplazar la realidad, sino a sembrar vacíos en ella, aberturas, espacios en los que cifrar lo que por definición es intangible y que, pese a todo, nos alberga. La máxima confuciana de poseer «la identificación silenciosa de las cosas» es esencial y exacta para comprender qué son el silencio y su escucha. (...)"
Es grande la desigualdad entre la acumulación de literatura narrativa y poesía que tiene al silencio como protagonista y la producida para reflexionar directamente sobre tal asunto; menos aún para abordarlo como objeto de una disciplina dentro de las Ciencia Sociales. Es como si el silencio fuera de materia refractaria ala reflexión, y sin embargo, más dado ala expresión directa. Tal vez, hablar del silencio nos parece una tarea contradictoria en sus propios términos, quizás inabarcable por la enorme apertura interpretativa que convoca. Nos enseñan u enseñamos a conducirnos con palabras, a interpretar palabras. Ante el silencio experimentamos una angustia que ha dado una hermosa lírica, puede ser que la poesía más profunda, nacida de la íntima manifestación mística, pero apenas alcanzamos a convivir con el silencio, nos abate. Las sociedades desarrolladas y, en especial, bajo su consideración como sociedades de la información, dudan en ubicar el silencio entre la información o el ruido.
Puede considerarse el silencio un elemento prácticamente excluido de nuestra sociedad, es apenas aguantado en las comunicaciones cara a cara. Entonces, se convierte en un síntoma o en una sospecha. Pocos han sido los autores que dominan su gestión en la comunicación mediada en la radio, en la televisión, en el cine. Es más, en algunos de estos medios, principalmente en el primero, el silencio surge como un enemigo. Sólo se admite el silencio como condena o instrumento de protesta, frente a la muerte. Nada más que situaciones excepcionales recuperan instrumentalmente el carácter instrumental del silencio.
El rechazo del silencio se convierte así en el síntoma de una sociedad. Pero, también nos impide su gestión la convivencia con él. ¿Para qué convivir con el silencio? ¿cuál es el lugar posible del silencio en las sociedades desarrolladas y su presencia en algunos campos? (...)
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Quien silencia la necesidad, calla al constructor.
Por consiguiente quien silencia al deseo, el vocero de la necesidad,
calla al constructor.
Callar al constructor es silenciar el mundo.
Silenciar el mundo es silenciar la dualidad.
Silenciar la dualidad permite acceder a “eso no-dual” que todo es.
| "Die Große Stille (Die Grosse Stille)" 2005 | |
| DIRECTOR: Philip Gröning | |
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En 1984 el director alemán Phillip Gröning pidió permiso a la Orden de los Cartujos para rodar una película en el interior de uno de sus monasterios. Le dijeron que era demasiado pronto. Quizás más adelante. Dieciséis años después recibió una llamada. Había llegado la hora...
Los preparativos llevaron dos años, el rodaje uno y la postproducción dos más. Han transcurrido, por tanto, veintiún años hasta su completa finalización. El Gran Silencio muestra por primera vez el día a día dentro del "Grande Chartreuse", el monasterio de referencia en los Alpes franceses de la legendaria Orden de los Cartujos.
Presentada en el Festival de Venecia y premiada en el Festival de Sundance (Gran Premio del Jurado) y en los Premios del Cine Alemán (Mejor Documental), el film ha sido un gran acontecimiento cultural en Alemania, Italia y Austria, donde ha obtenido gran éxito entre público y crítica. Una película austera, cercana a la meditación, al silencio, a la vida en estado puro. Sin música excepto los cantos de los monjes, sin entrevistas, sin comentarios, sin material adicional. Ciento sesenta minutos de cine en silencio... (FILMAFFINITY)
"Frecuentemente, en nuestra vida tenemos demasiados ruidos dentro y fuera; el silencio cultivado y acogido puede ser una gran palabra, un elocuente mensaje liberador que nos permitirá experimentar la soledad como fecunda y bendita."